La configuración geotécnica de Santander, con su entramado de laderas calizas del Cretácico, depósitos aluviales en la franja costera y rellenos antrópicos ganados a la Ría, impone condiciones de sitio que modifican la demanda sísmica de forma notable. Un diseño de aislación sísmica de base que ignore la amplificación local en los suelos blandos de la vaguada de San Román o el efecto de borde en los taludes de El Sardinero puede generar un periodo de aislamiento mal sintonizado con el espectro real del terreno. Para caracterizar el subsuelo antes de definir los parámetros del sistema de aislación, combinamos el análisis geofísico mediante MASW vs30 con sondeos que alcanzan el sustrato competente. La norma UNE-EN 1998-1 exige que el estudio de peligrosidad sísmica integre la velocidad de onda de corte hasta el basamento rocoso, y en Santander ese contacto puede estar a menos de 12 metros en la zona alta de Monte o superar los 30 metros en el relleno portuario.
Un sistema de aislación mal acoplado al perfil de velocidades de corte en Santander puede amplificar la deriva de entrepiso en lugar de reducirla.



