El 72% de las edificaciones en Santander se asienta sobre formaciones calizas del Cretácico. Esta litología, modelada por milenios de disolución kárstica, genera un subsuelo impredecible. Detectar oquedades antes de cimentar no es opcional. Los sondeos eléctricos verticales (SEV) miden la resistividad aparente del terreno mediante un dispositivo tetraelectródico. El contraste entre la roca sana y las arcillas de descalcificación o el aire de una cavidad produce anomalías claras en las curvas de resistividad. Nuestro equipo técnico aplica configuraciones Schlumberger y Wenner, seleccionando la apertura de electrodos según la profundidad de investigación requerida. La interpretación se calibra con sondeos mecánicos puntuales. Así se reducen riesgos en zonas como Peñacastillo o Monte, donde el ensayo CPT complementa la información cuando se necesita un perfil continuo de resistencia en los primeros metros.
La resistividad no mide la dureza del suelo, sino cómo conduce la corriente: un parámetro que revela porosidad, salinidad y grado de saturación antes de mover un metro cúbico de tierra.



