Uno de los fallos más repetidos en las vías de acceso a las nuevas urbanizaciones de Santander aparece apenas dos años después de la recepción de obra: agrietamientos longitudinales que siguen la traza de la antigua vaguada rellenada. En la mayoría de los casos la causa no está en la mezcla asfáltica sino en un valor de CBR sobreestimado durante la fase de proyecto, cuando se asumió una capacidad de soporte que el terreno compactado nunca llegó a alcanzar. El ensayo de placa de carga complementa esta evaluación cuando se requiere verificar el módulo de reacción en tiempo real, pero el punto de partida en obra lineal sigue siendo un ensayo CBR ejecutado con la energía de compactación que realmente se va a aplicar en campo, no con la referencia teórica del Pliego. En nuestro laboratorio lo vemos cada temporada: la diferencia entre un valor de laboratorio bien ajustado y uno mal referenciado puede suponer decenas de miles de euros en refuerzos no previstos.
Un CBR de laboratorio sin correlación con la densidad de campo real es la causa más frecuente de sobrecostes en movimiento de tierras en la cornisa cantábrica.



