La ciudad de Santander se asienta sobre un complejo entramado geológico donde las margas del Cretácico y los depósitos aluviales del Cuaternario alternan con rellenos antrópicos de espesor variable, especialmente en la franja litoral y en los valles que descienden hacia la bahía. Perforar un túnel en estos materiales —con resistencias al corte no drenado que a menudo no superan los 40 kPa en los niveles más blandos— exige un análisis geotécnico que vaya más allá de la simple clasificación del terreno. Nuestro equipo aborda cada proyecto de túnel en suelo blando con una combinación de ensayos de campo y laboratorio, modelización numérica en elementos finitos y una lectura cuidadosa de la historia de cargas del subsuelo, porque en Santander la proximidad del nivel freático y la presencia de bolsas de arcillas expansivas pueden transformar una sección aparentemente estable en un punto crítico. Para caracterizar la respuesta tenso-deformacional del macizo antes de la excavación, solemos complementar la campaña geotécnica con un ensayo CPT que permite obtener un perfil continuo de la resistencia a la penetración, dato imprescindible cuando se trabaja con coberturas reducidas bajo edificaciones existentes.
En suelos blandos saturados de Santander, la presión de poros gobierna la estabilidad del frente: un drenaje mal controlado puede reducir el factor de seguridad en un 30 % en cuestión de horas.



