Uno de los errores más costosos en la construcción santanderina es subestimar la heterogeneidad del terreno asumiendo que roca firme aflora a pocos metros. La geomorfología de la bahía, con depósitos de marisma, rellenos antrópicos y niveles de caliza y arenisca alterada, hace que dos solares separados por cien metros presenten condiciones de apoyo radicalmente distintas. Una calicata exploratoria bien ejecutada permite ver, tocar y muestrear el subsuelo sin margen de interpretación remota. En nuestro laboratorio acreditado bajo UNE-EN ISO 17025 combinamos la inspección directa de la calicata con ensayos complementarios como el sondaje SPT cuando se requiere conocer la resistencia a profundidad mayor que el alcance de la retroexcavadora, o la granulometría para clasificar el material extraído de los estratos más finos.
Ver el perfil real del terreno en Santander, con sus lentejones de arena y niveles de caliza karstificada, reduce las incertidumbres del proyecto más que cualquier perfil indirecto.



