La expansión urbana de Santander sobre los rellenos ganados al mar durante los siglos XIX y XX configuró un escenario geotécnico peculiar: depósitos arenosos sueltos saturados que, bajo carga sísmica, pueden comportarse como un fluido. El ensanche de Puertochico y buena parte de la franja litoral de la ciudad se asientan precisamente sobre estos materiales. La normativa sísmica española NCSE-02 clasifica la bahía con una aceleración sísmica básica de 0,04g, un valor que a menudo induce a subestimar el fenómeno. Sin embargo, la combinación de nivel freático alto, granulometría fina y compacidad baja exige un análisis de licuefacción riguroso antes de proyectar cualquier cimentación en la zona baja de la ciudad. Complementamos esta evaluación con el ensayo CPT cuando se requiere un perfil continuo de resistencia en punta y fricción, y con el sondaje SPT para obtener muestras alteradas y correlacionar el número de golpes con el factor de seguridad frente a licuefacción según el método de Seed e Idriss.
La licuefacción no requiere un gran sismo: arenas sueltas saturadas con aceleraciones de 0,04g pueden perder su resistencia al corte en pocos segundos.



